lunes 17 de octubre de 2011

EL TIEMPO...


Sólo él avanza, contradictorio, perverso, curvilíneo. Sólo él pasa. Sólo él vence. Siempre...



El tiempo que adoramos




El tiempo, nuestro tiempo, malvive agazapado en los relojes, oculto, sigiloso, inmortal…

Cuando lo miro atrapado en una de esas bellísimas esferas, siento cada segundo como una zancada que me aleja más y más de ti, de forma inexorable. Pasa el tiempo aferrado a las manecillas, prendido de los péndulos, pasa y pasa y pasa, sin borrar nada. No merma esta angustia. Solo pasa. Gira una y otra vez, avanza siempre. Retoza cabrioleando, danzando la monótona coreografía circular de los cronómetros. Pasa dejándote atrás, librándose de mí, de nosotros, apartándonos una y otra vez, llevándose valiosas porciones de nuestras vidas con cada tictac…

Voló con él todo lo que perseguimos, alto e inalcanzable. Todo y mucho más se llevó el avaro tiempo que adoramos. Tú y yo, como amantes centauros alados, empeñados en dominar sus salvajes horas, en detenerlas. Pero estas nos esquivaron o resbalaron por nuestra piel. Se burlaron rodeándonos, sobrepasándonos sin esfuerzo dejándonos abajo, atrás, muy atrás.

Somos gráciles plumas llevadas por el tiempo, no ofrecemos la más mínima resistencia a su fluir. Su ventisca nos hizo tambalear fácilmente. Frenó nuestros pasos un huracán de segundos perdidos, mientras los relojes intentaban hacernos creer que avanzábamos.


Sólo él avanza, contradictorio, perverso, curvilíneo. Sólo él pasa. Sólo él vence. Siempre. No supe prever ni desdeñar sus artificios. Tú y yo, como insignificantes motas de polvo que el viento del tiempo levantó sin esfuerzo para luego dejarlas caer. Mansos, cómo él quería, caímos rendidos, perdidos en sus esféricas y siniestras ambiciones...

Inanimados, como caballetes, miramos los días estampados en rojo y negro en los calendarios, para poder creer que existieron, que existimos. Contamos los meses, las semanas y todos sus insólitos días. Con agujas y jaulas transparentes creímos haber domado al indomable. Lo encerramos sin aire en los relojes para domesticarlo, para fatigarlo y poderlo acariciar sin recibir una dentellada, sin que nos mordiera el corazón, nuestras mejillas, nuestros ojos, nuestras manos, los dedos. Lo desmenuzamos en porciones cada vez menores para poder digerir la indigestión de nada que nos deja, para poder contar cada hora que nos arrebata, cada minuto, cada segundo con todas sus malditas centésimas, milésimas y milmillonésimas...

Intenta verlo pasar. Ahora mismo. ¿Lo ves? Es invisible, caprichoso y mezquino, como casi todos los dioses. Y acaba con todo, con todo lo que puede significar una esperanza, con todos los sueños que llegamos a soñar, con todas las palabras que imprimimos para poder creerlas. Como acabó con nosotros, con este raro amor que tuvo en los relojes a sus mayores enemigos.

¿Sabes?, estoy cansado de deber soñarte, de deber creerte, de deber amarte, de deber arrastrar todo el pasado que apenas compartimos e imaginar ese escueto futuro que nunca llegará. Estoy harto de añorar lo que el tiempo me hizo perder o lo que no pudo traerme, pues la cadencia de tus latidos ya no marca el tiempo de mi vida. Tus afilados minuteros quedaron detenidos, clavados hondo en mi pobre corazón, como saetas ensangrentadas. Creí conocer lo que quería, pero me era completamente ajeno. Desde entonces, amor, cuando miro girar el tiempo en una de esas preciosas esferas, todo lo que no deseo me persigue, me aísla, me horroriza, ¡y es tanto!... Ya no seguiré inventando el tiempo a nuestro antojo, creyéndome capaz de dominar y medir la eternidad de vacío que guardan nuestras horas...

David Cantero

5 comentarios:

Magg dijo...

Hace tanto tiempo...

Pretéritas y preciosas palabras de David que gracias a ti tienen sabor y olor a presente. Ese tiempo que nos describe se me hace corto al leerle, sabiendo que en cada palabra, cada frase, vacía su alma hasta la última gota. Lo más destacable de este "pequeñito" que se autodefine como "aprendiz de escritor", es la extraordinaria y sobre todo sublime capacidad de exteriorizar sus más íntimos sentimientos embriagando al lector. Literariamente hablando, me llena y me llega como pocos.

Gracias Rosa por ser y estar y, bueno, sigo aliada al tiempo, esperando su regreso, y aunque éste sea largo, habrá merecido la pena... siempre merecerá la pena..., David hace que el concepto "siempre" nunca sea demasiado tiempo.

Un beso fuerte mi niña guapa. Magg

Rosa Marín dijo...

Preciosas palabras las tuyas, Magg! Mil gracias por escribirme estas cosas tan bonitas... Hoy decidí que ya que no hay muchas novedades de David, la mejor solución para el blog era colgar un escrito suyo..Todos tienen algo de especial como él, un ser especial... Pero ultimamente me identificaba más con este... No nos damos cuenta de que el tiempo pasa volando y como dice David: El tiempo es como el aire, te das cuenta de que existe sólo cuando falta, y así lo vas desperdiciando.
Un besito grande guapa!! El tiempo al lado de David, nunca es ni será demasiado tiempo!

Magg dijo...

De nuevo aquí... Simplemente quiero agradecerte las palabras que me diriges expresamente ¿Sabes?, siento mucha afinidad contigo y, aunque nos llevamos unos "añitos", creo que pertenecemos al mismo club: soñadoras, románticas, sensibles y emotivas, lo que yo denomino blandítas de corazón, y sobre todo amantes del buen hacer, ¿me equivoco? Pertenezco más a la generación de David, eso si, algunos años más joven ¿eh?, pero me ocurre como a él, soy pequeñita de talla y peso, y por lo tanto... disimulo jajaja.

Ojalá algún día pudiéramos conocernos. Vivo en Andalucía, (aunque sólo soy andaluza de adopción) y si alguna vez decides venir por estas tierras, pues eso, aquí te espero, ya veríamos la forma de contactar, me encantaría.

"Tempus fugit"... el tiempo vuela, y yo me voy con él. Te envío otro beso más fuerte que el anterior.

Inés dijo...

Hola Rosa: Cuanta razón tiene David en estas palabras, como siempre. El tiempo que pasa a veces rápido, otras más lento, pero que a todos nos afecta en nuestro quehacer diario. Gracias Rosa por compartir estas palabras con nosotras. Muchos besos

Anónimo dijo...

Buenos dias a todos los que leeis este blog. Estaba pensando comentar sobre el tiempo como este post, y me sorprendo con dos nuevas apariciones..........despues de taaaanto tiempo de David en el blog de telecinco..........casi me habia creido lo que dice de que no le vienen las palabras a la mano, pero desde luego su cabeza esta llena como siempre de lo mejor. Hoy como desde hace ya algun tiempo veo amanecer desde mi sillon, y ha salido un sol maravilloso y despues me he reido yo sola con la mejor de mis sonrisas ultimamente, .......porque he visto salir al niño que lleva dentro Cantero, al aventurero soñador que no esta dispuesto a que le toquen lo que ninguno queremos perder, nuestros mejores recuerdos y momentos vividos. A mi me pasaba mas leyendo Las aventuras de los cinco y no permitiria que tocaran ni la imagen que guardo del perro, ni al abuelo de Heidi tampoco:.........me encanta que sea capaz de volverse hasta politicamente incorrecto en sus 2 ultimos posts. Estoy convencida de que cuando vuelva a escribir puede ser un tsunami...........estarian bien unas poesias como entrante porque me llegan muy facilmente. Pero mientras, David ,si lees esto, me alegro enormemente de que tu sequia literaria lleve paralela ese disfrute familiar y ese balance positivo del cambio que hiciste hace un año........eso es con diferencia lo mejor. Felicidades a esos dos niños pequeños que tienes por tener ese padre tan especial.......seguro que el mayor ya lo tiene claro. Un abrazo para todos. FRANCESCA